Salt
Ingrediente fundamental en muchas fermentaciones, especialmente las de tipo láctico. La sal no solo potencia el sabor, sino que regula el crecimiento microbiano: inhibe bacterias indeseadas y favorece el desarrollo de bacterias lácticas, que resisten bien ambientes salinos. Además, la sal extrae el agua de los vegetales por ósmosis, creando un medio húmedo y protegido para fermentar. Se requiere el uso de sal no yodada (como sal marina o sal de grano sin aditivos), ya que el yodo y otros componentes añadidos pueden interferir con la actividad de estas bacterias beneficiosas. La sal puede estar presente naturalmente en los ingredientes o añadirse de forma externa, y su cantidad influye directamente en la velocidad y el perfil del fermento. Entre más sal, más lenta la fermentación. Entre menos sal, más rápida la fermentación, pero también mayor riesgo de contaminación.
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